jueves 12 de mayo de 2011

Efecto Paul McCartney

Miles de personas disfrutaron de las canciones de Paul McCartney en el recital que dió en el Estadio Nacionl ayer (11 de mayo). Nosotros, disfrutamos en la "quinta pobre", con las cientos de personas que se congregaron a las afueras del Estadio. 

Fue todo entretenido, cantamos, aplaudimos y bailamos. Pero lo que conlleva este tipo de show es incomprensible. Como a las 23:15 hrs. las puertas del Nacional se abrieron y la gente que estaba cantando tranquilamente, fueron empujadas al interior del Estadio sólo por la adrenalina que se genera al querer estar más cerca del ídolo Beatles. 

Nadie lo creía pero sin preguntarse entraba corriendo y aplastando lo que fuera, sin importan los guardias de segurirdas y el contingente policial. 

Justo grababa con mi cámara todo este alboroto y mi alma periodística salió, grabando más de cerca aún cómo la gente ingresaba gritando y sonriendo feliz!, mientras la seguridad intentaba controlar a la masa.. pero obviamente todo fue pérdida de tiempo. La gente entró (unas 150 personas) y feliz tiene que haber alcanzado a disfrutar de la última canción, porque minutos después el recital había terminado. 

Cuando volví en sí, apoyados de la reja del Estadio las personas que no habíamos entrado estaban alegres por los que sí lo habían logrado. En ello los que me acompañaban me dijeron "íbamos a entrar pero te perdiste". Debo ser sincera, que por un momento pensé entrar, pero después mi moral y ética no me lo permitieron. Son las cosas que me inculcaron de chica y que son imposibles de sacar.

Cuando íbamos al Estadio, nos dimos cuenta que todos los autos que estaban estacionados en calle Profesor Juan Gómez Millas con Av. Pedro de Valdivia, poseían infracciones por mal estacionado, obvio! estaban sobre la vereda unos 60 a 80 autos. Al regreso, los mismos autos figuraban sin papel alguno y los "cuidadores" esperando su dinero que les "corresponde". Cuidadores de qué??? no lo sé. En un momento dije "me quedaría para decirles a los conductores que tienen un parte y que no les paguen a los cuidadores", pero sabiamente me dijeron mis acompañantes que se las "arreglaran solitos", ya que el conductor debe saber perfectamente que no es lugar de estacionar. Tenían razón, así que se guí mi camino. 

Pero qué lata! salir de un concierto donde disfrutaste al máximo, te subes a tu auto, pagas $3.000 por la estacionada y no tienes ni idea que hay una infracción esperándote. ¿Cuándo te das cuenta?, cuando vayas a sacar el permiso de circulación el 2012 y la multa se ha acumulado por meses. Una pena. 

Terminamos todo este paseo con un rico sushi.






1 comentarios:

chf dijo...

EXCELENTE RELATO, ME GUSTA QUE PRIME TU ETICA...ERA PA PENSARLA, CAPAZ Q YO HUBIERA ENTRADO, JAJAJAJJAA
Q RABIA POR LOS PARTES, YO QUE TU ME QUEDABA, JAJAJJAJAA, TENEMOS ALMA SERVICIAL FRENTE A LA INJUSTICIA, SEMIS HERMANAS!!!!
JAJAJAJJAJAJAA